Raphael Dómine

Raphael Dómine

miércoles, 18 de mayo de 2011

Me enamore de tu cuello

Desde el primer momento
En que te tuve frente a mi
lejos de atraerme tu belleza,
algo casi imposible de dejar pasar,
me encanto un punto de tu cuerpo
al que muchas veces no ponemos
la atención que deberíamos…

Mire tu delicada cara de diosa,
tus pechos de guerrera valkiria,
y tus nalgas que parecían
un verdadero tributo al culo de Venus,
pero créeme que tu escultural anatomía
no me excito tanto como lo hiso en ese momento
tu frágil y suculento cuello…

Por alguna extraña razón me sentía como
Algún vampiro queriendo tomar tu cuello
entre mis manos frías, hacerte callar,
hacer que temieras de mi cercanía
y te aterrorizaras con el solo pensarme lejos…

A decir verdad comencé a hablarte
Exclusivamente por  lo mucho que me gustaba
tu frágil y suculento cuello,
no perdía oportunidad de estar cerca de el
olfatearlo, sentirlo cerca de mis rostro,
entre mis manos, rozando mis dedos
rodeando tu tráquea, sentir tu vida entre
Hundida entre mis manos de asesino…

No sé cómo,  ni se por que
Nació en mi esta obsesión enfermiza,
pero cada vez que te veía recorrer tu cuello
con tus dedos, rozar tu cabello sobre él,
 me ponía celoso de ellos, ese cuello solo era
para mis manos y para mi boca,
es por eso que decidí estar a tu lado
tu solo eras un medio para estar cerca
De mi verdadero amor…

Recuerdo los placeres que sentías
Cuando yo rosaba tu cuello con mis labios,
los gemido inevitables que emitías cuando lo besaba,
lo lamia, lo tocaba y lo sentía entre mis manos,
tu respiración alterada cuando yo oprimía tu delicado cuello
entre mis manos frías mientras penetraba
Tu divinal chocha, hacia botar tus tetas con mis envistes
y admiraba tu bella cara
Fusionando expresiones
de goce y dolor puro…

Esa noche todo sucedió diferente,
tu estabas arriba de mi, moviendo tus caderas
formando unos mágicos ochos,
te veías muy agitada no parabas de gemir,
el sudor recorría tu cara y bajaba por tus hombros,
rozaba delicadamente tu pecho y se posaba en tus pezones
el juego que esas gotas de sudor efectuaban por todo tu cuerpo
era muy placentero para mi persona, hasta ese momento
ese maldito momento que hubiera sido mejor
que nunca hubiera pasado,
Agitaste tu cabeza entre los meneos de tu cadera
y una gota de ese sudor traicionero
se poso sobre tu hermoso y gentil cuello
perdí el control y pose mis manos sobre el
no me di cuenta que tanto estaba apretando,
me sentía traicionado por él,
no pude notar que de tus ojos brotaban lagrimas a chorros,
ni el momento en que dejaste de respirar,
el odio me tenía ciego, enfurecido, endemoniado
tan enfadado que no pude notar cuando tu muerte se dio en mis manos…

Tan frágil y delicado era el amor de mi vida,
tan celoso y ciego fue este hombre necio
que no se dio cuenta cuando sobrepaso los límites
del fetichismo, no supe diferenciar entre mi placer y el de ella
desde ese día no he vuelto a ver los cuellos como antes,
Desde ese día mi fetichismo desapareció casi por completo…

Hoy tengo todo lo que siempre soñé
pero en las noches tengo que salir a las calles
a saciar una enorme necesidad,
cada noche después de esa noche en que la luna
admiro desde lo lejos tu vida terminar en mis manos
salgo en busca de eliminar lo que provoco mi locura
cada noche desde hace dos años,
salgo a terminar con la vida de un cuello mas…

 

Raphael Dómine

1 comentario:

  1. Dedicado para ese cuello que me vuelve loco desde que lo conoci, hombres y mujeres por igual dejense llevar por sus fetichismos, solo aprendan a saber cuando parar...

    ResponderEliminar