Raphael Dómine

Raphael Dómine

martes, 26 de julio de 2011

Te di a probar el cielo...

A tan solo tres segundos de un espasmo,
en la encrucijada inevitable,
al borde de un barranco y sin frenos
en un estado de desesperación agónica,
con el cerebro adormecido
y mi cuerpo aletargado y frio
soltando una lluvia gigantesca
de vida sobre la alfombra,
mi alma salió de mi cuerpo en esa
múltiple cadena de músculos contraídos,
no solo fue una chorreante eyaculación,
fue como agitar y después abrir una botella de espumosa champagne
más que  una venida eso fue por completo un doble orgasmo,
un orgasmo como el que describen en el Tantra,
un orgasmo físico y espiritual…
A tan solo tres segundos estuve de repetir esa grandiosa experiencia
junto contigo como en efecto dómino,
entre contracciones musculares y muertes pequeñas,
y de pronto tenias que arruinar ese momento celestial,
esa experiencia extrasensorial,
 despertando a la bestia que dormía dentro de mi cuerpo
gritando a los cuatro vientos que te venias,
joder que sabes muy bien lo mucho que me enciende eso
y no conforme con ponerme como fiera con tan certeras palabras
como flechas que se clavan en la carne
soltaste tu deseo de continuar por mi punto de tributo favorito,
-jode mi culo- decías mientras la carreta se desasía de nuestros cuerpos…
No te culpo por tener gustos salvajes como los míos,
ni mucho menos puedo culparte por haber detenido
la experiencia más grandiosa de nuestras vidas,
lo que si nunca podre perdonarte
es el hecho de que te di a probar un pedacito de cielo,
y que hayas preferido nuestra clásica carnalidad voraz…

Raphael Dómine