Raphael Dómine

Raphael Dómine

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sutil Encuentro...

Sé que mis besos
se tatuaron perfectamente
en la zona erógena
más grande que posees,
así como tus uñas
dibujaron en mi espalda
dos ensangrentadas alas
La noche nos convirtió en bestias
en seres reunidos solo por el placer…
La noche fría como el miedo
congelaba nuestros cuerpos sin vida,
la luna por el contrario
animaba nuestros deseos
con su calidez erótica,
la lluvia no cesaba
y el frio congelante
entraba a nuestro recinto
sin ser invitado…
Los cristales empañados
apenas permitían
el paso de la luz
y en tu blusa mojada
se marcaban exquisitamente
tus pezones
como dos suculentas cerezas…
 Tu mirada distraída
y tu disimulada sonrisa
me hacían saber
que el deseo era mutuo
no sabíamos si saldríamos vivos
o que tanto tardaría la lluvia en ceder,
eso era lo de menos…
Nos acercamos
en un abrazo desesperado
buscando ese bendito calor humano,
e irónicamente combatimos el frío
desnudándonos…
No nos preocupaba
la hipotermia,
ni mucho menos
que pasaría mañana,
estábamos desnudos
frente a frente
diciéndonos elocuentes
halagos desesperados…
Perder la amistad
no era el miedo,
sabíamos que eso no pasaría,
por lo menos no ese día,
yo me preocupaba por besarte
y tu por mi adicción sodomita…
La cadena comenzó
con un beso a ojos cerrados,
no por pena sino por tacto;
y siguió con esas caricias desesperadas
que por lo menos yo dejaba
sobre la almohada
cada vez que con vos soñaba,
tus ansiosas garras
marcaron caminos de sangre
sobre mis brazos
y zarpazos sobre mis glúteos y pectorales,
yo por el contrario
deslizaba mis manos flotantes
sobre tu delicada piel de durazno,
copiando tu anatomía
gravándome tu hermosa topografía…
La noche paso lenta
entre besos desenfrenados
y nuestros cuerpos aletargados
ante el temblor de cada espasmo
se que después de ese día
cualquier frio parece una ventisca plateada
y que duermes desnuda
con la mano en la chocha
recordando cada una de mis caricias
dejando sobre la almohada
el deseo de repetir
aquel sutil encuentro…
 


 Raphael Dómine 29/nov/2011 2:47 am

martes, 15 de noviembre de 2011

Cielo

Siempre me he negado a creer
en la existencia de una vida después de la muerte,
en ese sueño de todo mundo,  en esa última esperanza
para afrontar la muerte,
eso que mi madre llamaba cielo
y mi abuela paraíso…
Siempre negué esa idea
y la seguiría negando si no fuera
porque te conocí,
debo decir que este estado
no es algo normal,
un encuentro me eleva  al nirvana
y un solo beso me haría romper cualquier escusa…
Y  es que esos ojos no son humanos,
ese mirar que derrite el polo norte
y ese aroma que me embriaga
manteniéndome aletargado no es normal,
yo se que tu eres un ángel!
o eso es lo que me haces creer ,
y es que ese paraíso, cielo o como lo desees llamar
no es otra cosa que la explicación más exacta
de a dónde va mi alma con el solo verte…

Quizá esto tendría que decírtelo de frente
a no ser porque me doblega el miedo
de ser rechazado por vos,
quizá con el tiempo te des cuenta
con solo mi iris mirar,
sabiendo que comprenderás el por qué de mi silencio,
no es sencillo imaginar
que haría un ángel tan hermoso
al lado de un hombre imperfecto,
de escasas palabras y tantos miedos insuperables…
Yo sé o por lo menos suelo imaginar
que con un solo beso subiría hasta ese cielo
del que tanto negué su existencia,
el rose de tus labios con los míos
destrozaría cualquier duda,
haciéndome creer o por lo menos desear
que la vida fuera eterna
y el tiempo poder detener,
un beso eterno, un beso
solo un beso  para por fin dejar de fantasear...

Raphael Dómine