Raphael Dómine

Raphael Dómine

lunes, 12 de octubre de 2015

Con las alas Rotas


Estas pendiendo de un hilo
de la deshilachada luna,
de pronto este se deshace,
caes desde allí al mundo cruel que vivimos,
sin poder siquiera meter las manos

Y ahora qué ¿Cómo piensas volar
cuando tienes las alas rotas?

Cualquier esfuerzo será poca cosa
¿Por qué te empeñas alcanzar el cielo
si la tierra es hermosa?

¿Construyes una escalera enorme
con tus sueños anidados?

¿Para que dime?
No es lo suficiente larga,
ahora ya no tienes nada,
¡Estas vacío y con las alas rotas!

Ahora te deshaces de las cosas
que guardabas en los bolsillos,
y te desnudas
¿Para qué desgastas
tanto esfuerzo en alcanzar el cielo?

No me veas de ese modo,
no soy un pesimista,
solo veo las cosas de manera clara

¿Quieres que me desnude?

¿Acaso has abusado
de los sintéticos últimamente?

Está bien, te apoyo en esta locura,
¿No te basta con que te exponga
mi imperfecto cuerpo desnudo?

¿Qué quieres que haga con mis sueños,
con las cosas que para mí son verdaderas?

¿Cómo que las libere?
uno no se puede deshacer
tan fácil de esas cosas
¿Qué necesito desearlo realmente?
¿Solo necesito creer que es posible?

Está bien lo creo, en verdad lo quiero,
no soporto más esta pesadez interna

¿Por qué me miras así,
quieres acaso tomar mi mano?

¡Nos elevamos!

En verdad nuestros cuerpos levitan,
es hermosa la sensación
de tener los pies alejados del suelo

Nunca vi la luna tan hermosa como ahora

¿Por qué volamos si tienes las alas rotas?

¿Quieres que nos colguemos de esos hilos?

Pero sabes que volveremos a caer,
es verdad el mundo parece más hermoso
desde esta altura

¿Por qué las cosas que liberamos abajo
suben hasta aquí y regresan a nosotros?

Tengo miedo de caer, tú con alas
no pudiste detener el trágico descenso,
a mi sin alas me ira peor…

¿Por qué dices que el hilo no se venció,
si yo desde abajo pude verlo?

¿Te soltaste?
¿En verdad?

Esta confesión me impresiona
¿Para qué hacer semejante estupidez?
¿Para conocerme?
¿En verdad esperas que te crea?

Pudiste descender volando
sin romper tus alas
¿Por qué no lo hiciste?

¿Cómo que era necesario hacer eso?
no te entiendo

¿Para demostrarme, demostrarme qué?

¿Qué no son necesarias las alas para volar?

Ahora lo entiendo todo
¿En verdad quieres que nos soltemos?

Está bien pero toma mi mano
porque aún tengo miedo

¿Miedo a qué?
¿En verdad no lo sabes?

Tengo miedo a perderte,
miedo a olvidar todo esto que paso

Está bien, cerrare los ojos y me soltare…

martes, 6 de octubre de 2015

se fue junto a las estrellas


Tiene  un  mes  que  se  fue,  con  sus  pies  de  hoja  y  sus  alas  muertas.  Huyo  de  un  destino  que  no  le  emocionaba.  Corrió  sin  temor  al  mañana,  sacando  de  su  bolsillo  un  pasado  injusto.

 

No  vino  a  despedirse  de  mí.  Solo  tú,  domadora  de  mares  la  viste  partir  y  hacerse  espuma  con  las  nereidas.

 

Al  día  siguiente  una  carta  bajo  la  puerta  me  hacia  consciente  de  que  no  la  volvería  a  ver.  Sus  labios  jamás  me  harían  suspirar.

 

Que  importaba  el  tiempo  y  nuestras  vidas  opuestas.  Que  importaba  su  edad  y  mis  depravaciones.  Si  al  final  la  soledad  nos  unía,  como  a  dos  extraños  que  no  se  quieren  separar.

 

Su  nombre  resonaba  en  mi  alcoba,  su  nombre  que  para   no  tenía  igual,  globalizaba  la  belleza  fémina,  era  el  nombre  que  todo  hombre  desea  poseer.  Melissa

 

¿Por  qué  se  fue  Luna  mía?

¿Por  qué  su  alma  no  soporto  más?

¿Por  qué   fue,  sin  llevarme  con  ella  al  precipicio?

 

Recuerdo  sus  depresiones,  sus  llantos  y  también  sus  escasas  sonrisas,  recuerdo  cada  milímetro  que  conformaba  su  cuerpo  blanco,  su  cuerpo  que  asemejaba  a  Arikel.

 

Esa  noche  dormimos  juntos,  desnudos  nos  miramos  prójimos  de  la  soledad, de  la  desesperanza  y  tuve  el  valor  de  confesarle  mi  gusto  por  ella,  sus  ojos  comenzaron  a  nublarse  y  nació  la  lluvia  de  su  lagrimal.  La  bese,  como  hace  mucho  no  besaba  a  alguien,  entregando  el  alma  en  un  solo  beso.  Me  sentí  el  hombre  más  afortunado  esa  noche  al  quedarme  dormido  con  su  cuerpo  entrelazado  a  mis  brazos.

 

Al  despertar  el  sueño  había  terminado,  ella  se  había  ido,  el  sobre  blanco  bajo  la  puerta  me  anuncio  su  adiós.  Tome  mi  ropa  y  salí  a  buscarla  como  quien  pretende  incierta  la  fugacidad  de  un  cometa,  pero  teme  la  realidad  tan  evidente.

 

La  busque  por  días  y  noches  hasta  que  el  mar  volvió  a   un  trozo  de  su  inmaculado  vestido.

Y  llore,  como  cuando  descubres  que  la  luna  es  sorda  y  no  puedes  dejar  de  contarle  cada  una  de  tus  tristezas.

 

Esa  noche  agobiado  quise  desangrar,  mire  el  vacío  que  ella  miro  y  comprendí  que  no  callo,  se  marcho  siguiendo  a  las  estrellas.

Cada  vez  que  miro  al  cielo  sonreír,  son  más  mis  ganas  de  dormir  por  siempre,  e  ir  corriendo  tras  sus  huellas.