Mi mente no puede dejar de imaginarse
el sabor placentero de tu carne…
Hace poco mientras jodiamos,
en lo más intenso de aquella faena
enloquecí y mientras devoraba tus senos
con los más fervientes besos,
vino a mi mente una grandiosa duda,
una traumante y melancólica duda
tu cuerpo tendría un buen sabor?
el sabor placentero de tu carne…
Hace poco mientras jodiamos,
en lo más intenso de aquella faena
enloquecí y mientras devoraba tus senos
con los más fervientes besos,
vino a mi mente una grandiosa duda,
una traumante y melancólica duda
tu cuerpo tendría un buen sabor?
Me viaje tanto en ese pensamiento
que sin darme cuenta ya me encontraba
mordisqueando tus pezones,
tus gestos eran placenteros,
pero no dejaban de mostrar dolor,
pediste que no parara, que sentías que estallarías
lejos de calmarme, eso me provoco mas,
y devore todo tu bendito cuerpo
a besos y mordiscos, mi cuerpo llego a un momento
de lujuria intenso, a un trance del cual era muy difícil salir
solo me detuvo tu grito de horror
ahogado entre esas cuatro paredes de soledad,
cuando viste que tu cuello comenzaba a sangrar…
Tuve que detenerme a pesar de no quererlo
y ofrecer mi mas hipócrita disculpa
excusándome con el “no sé que me paso”
la herida en ese hermoso cuello no era muy grande
ni mucho menos profunda, pero se notaba más
que cualquier romántico chupetón,
me agradeciste por la faena y pediste que calmara
mis impulsos de bestialidad, y con un beso saliste de aquella habitación
dejándome solo con el sabor de tu sangre
impregnada en cada una de mis papilas gustativas…
Desde ahí no he podido dejar de pensar
en lo mucho que me gusto el sabor de tu sangre
e imaginarme el sabor de tu cuerpo,
no me refiero a ese sabor salado,
que todos conocemos al lamer por primera vez
un cuerpo desnudo, sino mas bien me refiero
a la forma más literal de la expresión
“saber el sabor de tu cuerpo, de tu carne”
que sin darme cuenta ya me encontraba
mordisqueando tus pezones,
tus gestos eran placenteros,
pero no dejaban de mostrar dolor,
pediste que no parara, que sentías que estallarías
lejos de calmarme, eso me provoco mas,
y devore todo tu bendito cuerpo
a besos y mordiscos, mi cuerpo llego a un momento
de lujuria intenso, a un trance del cual era muy difícil salir
solo me detuvo tu grito de horror
ahogado entre esas cuatro paredes de soledad,
cuando viste que tu cuello comenzaba a sangrar…
Tuve que detenerme a pesar de no quererlo
y ofrecer mi mas hipócrita disculpa
excusándome con el “no sé que me paso”
la herida en ese hermoso cuello no era muy grande
ni mucho menos profunda, pero se notaba más
que cualquier romántico chupetón,
me agradeciste por la faena y pediste que calmara
mis impulsos de bestialidad, y con un beso saliste de aquella habitación
dejándome solo con el sabor de tu sangre
impregnada en cada una de mis papilas gustativas…
Desde ahí no he podido dejar de pensar
en lo mucho que me gusto el sabor de tu sangre
e imaginarme el sabor de tu cuerpo,
no me refiero a ese sabor salado,
que todos conocemos al lamer por primera vez
un cuerpo desnudo, sino mas bien me refiero
a la forma más literal de la expresión
“saber el sabor de tu cuerpo, de tu carne”
Ayer imagine una cena,
en una mesa grande con solo dos sillas
de un lado estaría yo y del otro lado tu cadáver,
habría un candelabro en el centro,
y una charola con el platillo principal,
tu carne sazonada con una salsa de almendras,
todo este bendito y prohibido festín
estaría acompañado por un espagueti como a la boloñesa
solo que en vez de albóndigas pondría pedazos de tu cerebro,
y una botella de vino combinado la mitad un tinto español,
y la segunda mitad seria tu sangre,
dos copas servidas, un costillar en tus jugos,
sin olvidar el postre un Collins de limón con tus ojos de adorno…
Es por eso que ya no te puedo ver,
se que si sigo viéndote estas fantasías no bastaran,
tendría que arrebatarte la vida y cocinarte,
no es que no lo quiera hacer,
es solo que me da miedo saber,
que tu carne no tuviera tan buen sabor…
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